lunes, 6 de diciembre de 2010
Grecia le ofrece al Museo Británico un pacto sobre los frisos del Partenón: ya no pide su devolución
martes, 8 de junio de 2010
Las Cuevas de Altamira se abren nuevamente al público
Imágenes del interior de las cuevas de Altamira
La Arqueología al alcance de todos en Altamira
RNE
El Museo Nacional de Altamira permite desde hoy a los visitantes conocer cómo se vivía en la Peninsula Ibérica hace cientos de miles de años, y también ver la reconstrucción del primer poblamiento humano.(29/07/08)
Obama, ¿primer visitante?
El presidente de Cantabria espera que el primer visitante de la cueva sea el presidente de EE.UU., Barak Obama, al que va invitar personalmente. "Ya tengo redactada la carta. Y en inglés", ha dicho.
Durante los años en que las cuevas han permanecido cerradas, todo aquel que quería contemplar su famoso techo de los bisontes tenía que conformarse con admirar la réplica inaugurada en 2001.
Esa réplica reproduce al milímetro, grieta a grieta y trazo a trazo, las pinturas con las que un grupo de cazadores decoró hace 14.000 años la sala principal de la cueva.
La obra del arte rupestre paleolítico fue descubierta por Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María en 1879.
sábado, 25 de abril de 2009
Los restos hallados en el Puerto de la Cadena confirman a la Región como un referente de la paleontología nacional
Los técnicos que han descubierto el mastodonte también tienen indicios de la existencia de carnívoros y creen que hay tarea «para muchos años»25.04.09 -
DANIEL VIDAL MURCIA/ La Verdad
Los trabajos de excavación que el equipo de profesionales del Museo Paleontológico de Elche realizan en el Puerto de la Cadena están permitiendo, cada vez más, reconstruir de manera fidedigna el ecosistema terrestre y marino del levante hace seis millones de años. El último descubrimiento ha sido unos restos de búfalo y una enorme defensa de proboscídeo. Hablando en plata, un colmillo de más de dos metros de una especie de elefante anterior al mamut, que confirma lo que muchos ya sabían: que la Región de Murcia es un auténtico referente nacional en lo que compete a la paleontología. Este último hallazgo está localizado en una zona -junto a la salida 150 de la A-30 en dirección a Cartagena- en la que, desde el año 2006, se han encontrado restos de mamíferos (vértebras, astrágalos, dientes) y quelonios (abundantes fragmentos de placas de tortuga) por parte de estos profesionales, capitaneados por Nacho Fierro y Victoria García, director científico del Museo y directora de la excavación, respectivamente.
Sin embargo, fue en octubre del 2008, con motivo de la prospección que conlleva el estudio de Impacto Ambiental del Proyecto de Construcción de la autovía MU-31, la llamada conexión suroeste, cuando fue localizado un primer caparazón de tortuga. Este hallazgo dio lugar a la realización de dos campañas de excavación de urgencia sucesivas, en las que fueron extraídos varios caparazones de tortuga terrestre gigante de alrededor de 1,6 metros de longitud aproximadamente, por ejemplar, datadas en el mioceno superior.
Con esta tercera campaña de excavación y las prospecciones realizadas, ya se han se han obtenido un total de 262 restos paleontológicos, algunos de los cuales se encuentran expuestos en el Museo Arqueológico Provincial de Murcia. El coste de dichas intervenciones ha sido sufragado en su totalidad por el Ministerio de Fomento.
Sin embargo, el final de los trabajos de excavación junto a la venta La Paloma no parece cercano. Según Nacho Fierro, «sólo hemos excavado un porcentaje de terreno muy pequeño. Y aquí se necesita una excavación sistemática porque los restos están en toda la montaña. Hay tarea para muchos años».
De hecho, y según explicó el director científico del Museo Paleontológico de Elche, «ya tenemos indicios de la existencia de restos de un carnívoro. Podría ser un félido -desde un gato a un tigre- o incluso una hiena, aunque aún no tenemos la certeza y debemos seguir investigando».
Por el momento, ha sido delimitada un área con alta concentración de fósiles y una biodiversidad novedosa, que ha dado lugar por el momento al hallazgo de esta defensa de proboscídeo, un metápodo de aproximadamente 41 centímetros de longitud de un perisodáctilo similar al búfalo, varias costillas, una vértebra y dos placas de gran tamaño, así como un peto de tortuga.
Además de los trabajos hasta el momento realizados, fuentes de la Delegación del Gobierno en Murcia explicaron en un comunicado que «se tiene la intención de que toda la zona entre los ramales del enlace de La Paloma sea desbrozada y preparada para proseguir, en un futuro, con una excavación paleontológica sistemática, que permita la obtención de restos fósiles con toda la información científica posible».
El propio delegado del Gobierno, Rafael González Tovar, acompañado del jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado, Ángel García Garay, se puso ayer el chaleco reflectante y el casco para mostrar a los medios de comunicación los avances que se están realizando en la excavación que han propiciado las obras de la conexión suroeste, que une la autovía A-30 -en el enlace conocido como La Paloma-, con la autovía MU-30, en el enlace del Polígono Industrial Oeste.
Responsabilidad
Ante estos nuevos hallazgos, el delegado del Gobierno, Rafael González Tovar, indicó que «la responsabilidad de toda administración es preservar aquellos restos que puedan aportar información científica sobre el pasado, tanto del hombre como de las especies que poblaron el planeta, y en este caso de una parte de lo que hoy es la Región de Murcia». Asimismo, González Tovar recordó que «es un compromiso ineludible con el conocimiento y un deber con las generaciones venideras en el que no debemos escatimar esfuerzos no anteponer intereses economicistas», añadió.
martes, 20 de enero de 2009
Hallan en Caravaca de la Cruz (Murcia) el enterramiento con mayor número de individuos de toda la Prehistoria peninsular
Una excavación arqueológica ha permitido descubrir el enterramiento con mayor número de restos inhumados de toda la Prehistoria peninsular y uno de los mayores de Europa, localizado en el yacimiento de Camino del Molino del municipio de Caravaca de la Cruz (Murcia), que alberga restos de 1.300 individuos de más de 4.000 años de antigüedad.
En concreto, el enterramiento supera los cerca de 300 enterrados en San Juan ante Portam Latinam en Álava, los algo más de 200 de Can Martorell en Barcelona, y los casi 170 de Carritx, en Menorca, según informaron el consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, y el arqueólogo Joaquín Lomba, quienes presentaron hoy el hallazgo públicamente con motivo de la finalización de la excavación arqueológica.
Junto a los restos humanos, aparecieron unos 50 esqueletos completos de perros que debieron acompañar a los difuntos, y los arqueólogos recuperaron algunas vasijas cerámicas, unas 50 láminas de sílex y otras tantas puntas de flecha y varillas y punzones de hueso, además de algunas cuentas de collar, puñales de sílex, y una veintena de punzones, una punta y un puñal de lengüeta, según informaron fuentes del Ayuntamiento del municipio en un comunicado.
En cuanto al ajuar funerario, aunque es escaso en comparación con el elevado número de individuos enterrados, los arqueólogos consideraron que es "el habitual si lo relacionamos con el pequeño sector de esa población que debió considerarse como de alto rango, y que sin duda está también depositado en la cueva".
Desde esa perspectiva, Camino del Molino proporcionó "la mayor colección de punzones de cobre de toda la Región de Murcia y una de los mayores conjuntos de este tipo para enterramientos calcolíticos del sureste peninsular", explicó el Consistorio.
Además, destacó como pieza "excepcional" un puñal metálico de 32 centímetros de longitud, los puñales de sílex, dos de ellos con una factura única, y un punzón de cobre que aún permanece enmangado en un fragmento de tibia de perro.
Los datos disponibles permiten plantear que se trata de un yacimiento "excepcional" en el que, rompiendo la norma habitual, se entierra la práctica totalidad de la población de una comunidad que depositó a sus finados en la misma cueva a lo largo de 400 años, lo que permite hacer una estimación de población de 60 ó 70 personas para el poblado con el que se relaciona.
Esto abre la posibilidad de estudiar, por primera vez, una población completa de un hábitat prehistórico de esas dimensiones en su totalidad, analizando cuestiones relacionadas con las edades en el momento del fallecimiento, sus patologías, sus enfermedades, sus dieta y diversos rasgos antropométricos.
Asimismo, el Consistorio explicó que es la primera vez que se documentan perros acompañando a los difuntos en una cueva de enterramiento, ya que, hasta ahora, los casos respondían siempre a pequeños enterramientos de la misma época pero ubicados en el interior de los poblados.
EXPOSICIÓN ITINERANTE.
Cruz adelantó que, una vez que concluyan los trabajos de estudio de los restos, se programará una exposición itinerante titulada 'La vida y la muerte en la Prehistoria' con los restos más destacados del yacimiento caravaqueño.
El yacimiento se localizó en el casco urbano de Caravaca de la Cruz, en la Comarca del Noroeste de la Región de Murcia durante las obras de construcción de una promoción de viviendas, cuando una pala excavadora, realizando unos desfondes, seccionó lateralmente el enterramiento y exhumó inadvertidamente huesos humanos.
En ese momento se paralizaron los trabajos y se informó a las autoridades competentes, de acuerdo a lo que la legislación vigente establece en relación a los hallazgos con valor de restos arqueológicos.
Así, el Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz destacó "la sensibilidad e implicación del promotor de la obra en la conservación de los restos, cuya actitud, ejemplo a seguir, posibilitó la intervención mediante la denuncia del hallazgo y su continua disponibilidad durante la realización de los trabajos".
Se trata de una cavidad "en un contexto geológico de travertinos, formada por la acción del agua sobre una diaclasa y posteriormente acondicionada para su uso como lugar de enterramiento, probablemente por los habitantes del cercano poblado calcolítico de Molinos de Papel".
La cavidad, de unos siete u ocho metros de diámetro y una profundidad conservada de casi dos metros, alberga en su interior un enterramiento continuado de época calcolítica, acumulándose en su interior restos de al menos 1.300 individuos, depositados allí durante 350 ó 400 años.
Tres dataciones absolutas permiten situar el inicio del enterramiento en torno a 2400 antes de Cristo, finalizando su uso alrededor de 1950 antes de Cristo.
Los restos humanos, entre los que aparecen hombres, mujeres y niños, parecen haberse colocado en un primer momento en posición fetal y junto a las paredes, desplazándose algunos de ellos con posterioridad, o recolocándose desarticulados en el centro de la cueva, conforme se continuaban depositando más cadáveres, según las investigaciones.
Fruto de esa recolocación se produjo tanto la dispersión anárquica de buena parte de los huesos en la parte central de la cueva, como la acumulación de cráneos junto a las paredes de la cavidad.
Dada la excepcionalidad del hallazgo, fue necesario aunar esfuerzos desde diferentes instituciones con el fin de garantizar el correcto estudio del lugar, así como la preservación de toda la información posible para ulteriores investigaciones. Así, el mantenimiento de la excavación correspondió a la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y al Ayuntamiento de Caravaca, con la colaboración del promotor de la obra en la que se localizó el hallazgo, y la Universidad de Murcia.
En total, participaron de manera continua en los trabajos diversos técnicos arqueólogos y una antropóloga, varios peones de arqueología, y un total de 18 estudiantes de la Universidad de Murcia, algunos de ellos con convenios en prácticas con el Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, que intervinieron en diversos turnos.
En este sentido, los trabajos estuvieron a cargo de una dirección colegiada de la que forman parte Mariano López Martínez y Francisco Ramos Martínez por parte de la empresa encargada de los trabajos de campo, ArqueoWeb; y el profesor de Prehistoria de la Universidad de Murcia y especialista en el período al que pertenece el yacimiento, Joaquín Lomba Maurandi.
Dada la complejidad de los trabajos, ha sido necesario diseñar un novedoso sistema de registro de la información que permite contar con una planta fotográfica de todo el yacimiento permanentemente actualizada, a partir de la cual se efectúan las excavaciones y se toman todos los datos de campo.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Hallan fósiles de tortugas gigantes de más de seis millones de años en Murcia

El Puerto de la Cadena de Murcia escondía en su interior fósiles de Cheirogaster Bolivari, una especie de tortuga terrestre gigante, cuyos caparazones superan el metro de diámetro y pesan más de una tonelada, que datan de hace más de seis millones de años.
El hallazgo de los cuatro caparazones, dos de ellos todavía sin extraer, se produjo el pasado octubre durante las obras de construcción del tercer carril de la autovía A-31, que une el Puerto de la Cadena con el polígono de San Ginés, por parte de la empresa constructora, y fue certificado por la Asociación Cultural Paleontológica Murciana.
Los restos encontrados, algunos de los cuales pueden verse ya en el Museo Arqueológico de Murcia, fueron presentados hoy por el delegado del Gobierno en Murcia, Rafael González Tovar; el consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, y el experto del Museo de Paleontología de Elche Ignacio Fierro, quienes destacaron la importancia de apostar por el patrimonio de la Región.
Los trabajos llevados a cabo por los técnicos han conllevado también la recuperación de 35 fragmentos de fósiles y huesos de bóvidos y caballos, entre otros animales, como falanges, vértebras, dientes o costillas.
Ignacio Fierro explicó que se han llevado a cabo hasta el momento tres intervenciones en la zona, en la primera de las cuales se localizó el caparazón completo de una tortuga, de unos dos metros de diámetro, mientras que en la última de ellas, que comenzó el 1 de diciembre, está previsto extraer dos más. El paleontólogo ilicitano apuntó la hipótesis de que hace más de 11 millones de años la zona estaba cubierta por el mar, poco a poco fue saliendo a la superficie y surgió un delta que fue introduciendo sedimentos desde el mar que arrastraron los caparazones de las tortugas muertas al lugar donde se han encontrado.
Los trabajos de excavación y prospección continúan, y, según Fierro, después de trasladar los restos a la zona de almacenaje, se analizan y estudian para obtener más información sobre ellos.